Cartas de Fernando Reati en la Colección Cartas de la Dictadura

Por Laura Giussani Constenla, Departamento de Archivos

Correspondencia Pirata de los chicos, desde las cárceles. Transcripción hecha con amor y dolor por su padre Eugenio Oscar en su exilio.
Con ese cartelito escrito por su madre en la tapa de una carpeta, Fernando Reati acaba de donar a la Biblioteca Nacional la correspondencia que logró sacar de manera clandestina de la cárcel de Córdoba. Se trata de diez cartas originales cuya transcripción mecanográfica hecha por el señor Reati padre, abarca cuarenta y un hojas tamaño oficio .
Recién llegado de Atlanta, Estados Unidos, donde hoy es profesor de Letras, Reati relató las características de su prisión en el D2 de Córdoba, UP1, entre 1976 y 1978:

A partir del golpe, por orden del general Menéndez se clausuró todo tipo de comunicación de los presos políticos con el exterior. Pocos días después del golpe hubo una inmensa requisa y se llevaron todo en medio de golpes. Quedaron los compañeros con la ropa puesta y poco más. Ni siquiera se les dejó elementos para afeitarse. Cuando mi hermano y yo llegamos a la cárcel el 10 de setiembre de 1976 fue como entrar en otra dimensión: los presos con barbas de semanas, sucios, encerrados en las celdas las 24 horas, y sin ninguna información del exterior. Todo eso, en medio de palizas regulares, con “sacadas” cada tanto de cuatro o cinco compañeros que eran luego asesinados en supuestos “intentos de fuga”. Hubo unos 30 fusilados en esos primeros meses del 76

Para sortear el aislamiento, los presos políticos establecieron contacto a través de lenguaje de manos con los presos comunes que estaban en otros pabellones y tenían permiso de visitas y salidas al patio. Así nació lo que se llamó “palomeros”. Las “palomas” eran cuerdas que se hacían con hilos trenzados de toalla, a las que se les agregaba en la punta un gancho de alambre.
De noche, el palomero arrojaba al patio una cuerda con el gancho en la punta, y lo mismo hacía un preso común desde la ventana de su pabellón. Después de varias intentos, las dos palomas se enganchaban, y ambos tiraban de las cuerdas hasta que se tensaban y quedaba establecida una línea de pabellón a pabellón. Así enviaban paquetes con tabaco, papel, biromes, y por supuesto, cartas.
Las primeras cartas, escritas con una letra minúscula casi ilegible, fueron en papel higiénico. El preso común se lo daba a su mujer durante la visita, ella se introducía el paquetito en la vagina y salía. Luego la entregaba al destinatario a cambio del pago del monto indicado en la misma carta.

La donación de Fernando Reati es el primer conjunto de correspondencia salida clandestinamente de las cárceles, que recibe la Colección Cartas de la Dictadura. Son escritos personales en los que si bien se evitan juicios políticos que hubieran podido comprometer a los familiares, se manifiestan críticas al gobierno militar, al trato que los presos recibían en la cárcel, a sus vivencias en momentos del mundial de fútbol del 78 y sus festejos, entre otras experiencias.

Este valioso material estará disponible a la brevedad para la consulta pública. Fernando Rieti autorizó también a la Biblioteca Nacional a digitalizar sus cartas y a brindar acceso a las mismas a través de la web, por lo que en un futuro esta donación se sumará a las otras cartas que ya se encuentran disponibles en el catálogo en línea.

Una obra inédita de Sara Gallardo

Transportaros queremos a otros tiempos, señores / donde por ser humanos, como nos, los actores,/ no es muy grande varianza la que habremos de ver,/ prestad pues las orejas por mejor entender.

Sara Gallardo en París, 1955

En 1954 —a los veintidós años, muy poco antes de empezar a escribir Enero, su primera y aclamada novela— Sara Gallardo compuso una breve obra de teatro para representar en familia, que, en copia rubricada por la autora, acaba de ser donada a la Biblioteca Nacional.

Se trata de una especie de comedia o farsa, ambientada en la Florencia del 1500, escrita con un manejo virtuoso del lenguaje, que más allá de la trama, logra divertir mezclando formas de la antigua literatura española con el giros coloquiales del lunfardo porteño .

Dramatis personae y elenco de la obra

Sara Gallardo caricaturiza la figura de varios de los miembros más célebres de su familia clave en la historia argentina, en la que se anudan, entre otros, apellidos como Mitre, Drago, Cantilo y Ordóñez, haciendo eje en la religión y las posturas políticas.

Manuel Ordoñez, que inspira a “Manolo”, el protagonista de la obra, fue abogado y uno de los fundadores del Partido Demócrata Cristiano, uno de los principales opositores a Perón por esos años y clave en la historia de su derrocamiento.

Nota manuscrita de Sara Gallardo que informa de su autoría

 

Hasta donde sabemos, estuvo entre el “público” en aquella única función, a cargo de una docena de primos tan jóvenes como la autora.

La obra estará a disposición del público próximamente.

Carmen da Silva: la precursora secreta

Todo empezó con Carmen da Silva, escribe la ex presidenta brasilera Dilma Rousseff. Ella fue una gran inspiración para la autonomía e independencia de la mujer. Nuestra generación le debe mucho a ella.

El hallazgo de una veintena de cartas de Carmen da Silva en el Fondo Oscar Hermes Villordo recientemente donado a la Biblioteca Nacional, pone de nuevo en foco su figura extraordinaria.

Nacida en el sur de Brasil en 1919, da Silva se mudó en los años 40 a Uruguay y luego a la capital argentina, donde estudió psicoanálisis, empezó una larga carrera como periodista y publicó sus primeros libros. Lectora ávida de Simone de Beauvoir, regresó a Brasil en los años sesenta y se constituyó como precursora del feminismo en el país. “Publicaba artículos memorables en la revista Claudia”, recuerda Rousseff.

Carmen da Silva. Parati, Brasil, 1979. Fotografía de Oscar Hermes Villordo

 

A propósito de esta correspondencia entrañable con Oscar Hermes Villordo -en donde se menciona, entre otros, al narrador Juan José Hernández,- la señora Alice Barreto de Del Fresno, sobrina de Carmen, nos cuenta: “la relación de Carmen con Hermes y Hernández fue fraterna y profunda… Los tres pasaban largas temporadas en casa de Carmen en Rio de Janeiro en los años 60”.

 

Manucho y las Fuerzas Armadas

 

Fotografía de Manuel Mujica Lainez, con dedicatoria a Abelardo Arias, 1964.

 

Creo, melancólicamente, que la Argentina no conseguirá enderezarse hasta que se suprima el servicio militar. Sólo cuando se les quite a esos individuos oscuros, que se suponen providenciales, la posibilidad de respaldar sus ambiciones oscilantes con las marchas y contramarchas de nuestros muchachos, podrá descansar la República y construir algo útil.

 

De una carta enviada por Manuel Mujica Lainez a Oscar Hermes Villordo el 10 de agosto de 1962. El autor de Bomarzo reflexiona sobre el enfrentamiento entre “azules y colorados”, dos facciones de las Fuerzas Armadas, que tuvo en vilo a Buenos Aires durante varios días.

La carta forma parte del Fondo Oscar Hermes Villordo y la fotografía pertenece al Fondo Abelardo Arias, ambos producto de la generosa donación de sus familiares y herederos. Estas piezas pueden consultarse en el Departamento de Archivos y Colecciones Particulares

Dispersión voluntaria: un manuscrito de Carlos Correas

Por Juan Pablo Canala, Sala del Tesoro

La historia del autor argentino Carlos Correas (1931-2000) se entrelaza a partir de los hilos que arman una costura de secretos, ocultamientos y desenlaces trágicos. La publicación del mítico relato “La narración de la historia” en la revista del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y el escándalo que concluyó con un juicio por inmoralidad, sumieron las aspiraciones literarias del escritor en el silencio. Hubo que esperar hasta los años noventa para conocer mejor su trabajo, cuando Correas (devenido profesor de Filosofía) difundió nuevos relatos y ensayos, donde su corrosivo estilo conjugó la sutil reflexión filosófica, la contundencia de una prosa apabullante y la chicana biográfica, como modos de reflexionar e intervenir sobre los intelectuales y las instituciones.

Manuscritos de Carlos Correas

A ese período de silencio corresponde el ensayo “La manía argentina”, un quirúrgico y ácido texto sobre las posiciones intelectuales y filosóficas de Víctor Massuh. La obra escrita a máquina con correcciones y adiciones manuscritas, con tachaduras negras que velan oraciones, palabras y párrafos completos, muestran la escritura de Correas. La evidencia material de su permanente e incesante voluntad de tutela sobre el texto, sobre ese texto que jamás se publicó y que, con rigor arqueológico, recupera la edición póstuma del ensayo por parte de la editorial de la Universidad Nacional de General Sarmiento. La generosa donación realizada por Eduardo Muslip le permite a este texto de Correas integrarse a la colección de manuscritos de la Sala del Tesoro (y sumarse así a su inédita novela Los jóvenes, que Bernardo Carey donó a la Biblioteca Nacional en 2014), logrando preservar el legado de un escritor anómalo y secreto.

Ver el registro en el catálogo en línea.