Una música infinitesimal: la poesía de Roberto Juarroz

Por Andrés Boiero, Sector de Adquisiciones

 

Comentario mecanografiado de Juarroz a un libro de Liliana Lukin

Roberto Juarroz es un poeta mayor. Un poeta vertical. La poesía de Juarroz cae a plomo desde las alturas hacia nosotros, lectores apasionados.

 
¿Qué quiero decir con “vertical”? Juarroz dialogó con lo existente a través de una aritmética particular, un lenguaje específico centrado en una línea geométrica trazada desde el espíritu hacia la lengua. Así como Héctor Viel Temperley nos enseñó a respirar un “poema”, Juarroz nos heredó una cartografía de navegación hacia nosotros mismos, una brújula, un nombrar lo naciente antes de ser capturado.

“Necesitamos a veces
descender a la nada,
Allí donde la nada
es una música infinitesimal,
lo único que se oye
cuando todo lo demás enmudece,
cuando el oído queda
completamente solo”

Poemas de Friedrich Hölderlin subrayados y anotados por Juarroz

Los poemas de Juarroz nos dan la mano, nos hacen comulgar con los infinitos planos de la realidad. Son pocos los Poetas que se atrevieron a estar tan cerca del fuego de la inmanencia. Pienso en Jacobo Fijman, en Hölderlin, en Roberto Bolaño, en Jacobo Regen. Pienso en la sombra de Juarroz atravesando los mares de Viel Temperley. Pienso en sus lecturas, en sus viajes, en sus libros.

Ejemplar las Confesiones de San Agustín, con apuntes manuscritos de sus alumnos de nivel medio y una postal con citas de Goethe

He tenido la fortuna de trabajar con la biblioteca de Roberto Juarroz, de ver sus notas, sus recortes de periódicos guardados entre sus libros, su “verticalidad”, sus dedicatorias, sus comentarios.

Juarroz es un poeta de “saltos” al vacío, un vacío abierto al encuentro con las fórmulas mágicas de lo vivo.

Olga Costa Viva: destellos de una vida

Olga con un familiar en Mar del Plata, 1931

Olga Costa Viva, académica y periodista nacida en 1928, pasó su infancia en Recoleta y en Banfield. Su padre era socio de Eduardo Retienne en la Droguería Etienne. Retienne, de ascendencia alsaciana, fue una suerte de abuelo postizo para Olga y fue quien la introdujo desde muy temprana edad en la cultura y la lengua alemana, Aprendió idiomas y baile clásico desde muy pequeña.

 

Olga Costa Viva en un viaje.

Se licenció en Letras en la Universidad de Buenos Aires y viajó a Alemania en la década de 1960 para realizar un doctorado en la Universidad de Friburgo, bajo la tutela del prestigioso romanista Hugo Friedrich, cuyo estudio acerca de la poesía moderna—Estructura de la lírica moderna—se considera un hito de la crítica literaria del siglo XX. La tesis de Costa Viva, publicada en 1968 por Alfaguara, trataba acerca de “las actitudes frente a la realidad” de Pedro Salinas, poeta, escritor, ensayista y celebrado traductor de la obra de Marcel Proust. Costa Viva pasó cerca de diez años en Alemania y siempre consideró que su estancia en este país fue una experiencia determinante en su vida.

Olga Costa Viva y Martin Heidegger en su casa en la Selva Negra, 1961.

A través un seminario acerca del poeta alemán Friedrich Hölderlin, Costa Viva conoció al filósofo Martin Heidegger.  Costa Viva y el autor de Ser y tiempo comenzaron una amistad muy intensa, que rápidamente adquirió tonalidades amorosas. Las cartas enviadas por Heidegger fueron subastadas en Sotheby’s en 2014 y contienen un poema en el que el filósofo—casado con Elfride Petri— confiesa su amor clandestino.

Los años de Costa Viva en Alemania culminaron en un dominio excelente del idioma alemán, de inestimable valor para su labor en el campo de la cultura. Formó parte de la comitiva argentina de la Feria del Libro de Frankfurt en la década del 70 y trabajó durante muchos años  como asesora literaria y en relaciones públicas de la Editorial Losada. Colaboró con diferentes publicaciones, entre ellas Panorama, La Nación, La Prensa, La Razón y el Buenos Aires Herald.

Olga Costa Viva junto a Gabriel García Márquez, sin fecha.

Gracias al aporte de Ángeles Cibiriain, la Biblioteca Nacional ha incorporado a su acervo la biblioteca y el archivo personal de Olga Costa Viva, que pronto estarán disponibles para su consulta. Cartas, fotografías, diarios, guías de viaje, manuscritos y memorias inéditas permiten reconstruir e iluminar la trayectoria de un personaje infrecuente.

Ingresa el archivo audiovisual de Amelia Bence

Amelia Bence fotografiada por Annemarie Heinrich para la revista “Radiolandia”.

Amelia Bence —pseudónimo de María Batvinik— nació en Buenos Aires el 13 de noviembre 1914 y murió en esta misma ciudad el 8 de febrero de 2016, a los 101 años. Diva de los años de oro del cine argentino, Bence se inició en el mundo de la actuación siendo muy joven. Había sido alumna de Alfonsina Storni en el Teatro Infantil Labardén y de Mecha Quintana en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación.

Bence en un figurín del vestuarista Horace Lannes.

 

Su primer papel cinematográfico fue en el segundo film sonoro argentino: Dancing (1933), de Luis Moglia Barth. Saltó a la fama con La guerra gaucha (1942) y se convirtió en una destacada figura del espectáculo. Sus ojos celestes y su papel en Los ojos más lindos del mundo (1943), de Luis Saslavsky, le valieron el apodo que la acompañaría toda su vida. Su papel en Alfonsina (1952) fue sumamente elogiado; la película fue elegida representante de la Argentina en el Festival Internacional del Cine de Berlín.

Registro de radioteatros con participación de Amelia Bence.

 

Protagonizó cerca de 50 películas en nuestro país y en el extranjero. Obtuvo en varias ocasiones el premio a la mejor actriz de la Asociación de Cronistas Cinematográficos y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina. Durante la última etapa de su carrera, se dedicó sobre todo a la televisión.

Participaciones de Amelia Bence en televisión: Conversando con Mirtha Legrand, reportajes, etc.

 

 

Gracias a la donación de su gran amigo Luis Palacios y al diseñador de vestuario Horace Lannes, la BNMM pronto incorporará a su Audioteca / Mediateca el archivo audiovisual de la actriz: contiene registros de sus participaciones en televisión y radio.

 

Más allá de la letra: la biblioteca de Roberto Juarroz

Pero, sobre todo, la biblioteca es una espera
Que va más allá de letra,
Más allá del abismo.
La espera concentrada de acabar con la espera,
De ser más que la espera,
De ser más que los libros,
De ser más que la muerte.
Roberto Juarroz, “La biblioteca”.

La BNMM anuncia un nuevo ingreso a su acervo: la biblioteca personal del poeta, bibliotecario, crítico, académico y ensayista argentino Roberto Juarroz (1925 – 1995).

Juarroz nació en el seno de una familia de ascendencia vasca en Coronel Dorrego, un pueblo de la Pampa Húmeda. Su padre era el jefe de la estación de ferrocarril y posteriormente mudó a su familia a Adrogué; allí, Juarroz se desempeñó como bibliotecario en el Colegio Nacional. Estudió Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad de Buenos Aires, donde posteriormente ejerció la docencia y dirigió el Departamento de Bibliotecología y Documentación. Perfeccionó su formación en La Sorbona y se desempeñó como bibliotecario en la OEA y en la UNESCO.

Traducción de un poema de Juarroz en una postal francesa

 

Miembro de número de la Academia de Letras, fue crítico cinematográfico y bibliográfico y dirigió la revista Poesía = Poesía entre 1958 y 1965. Su obra poética fue vertida a varios idiomas y está reunida— exceptuando una colección de poemas realistas— en Poesía vertical, una serie de volúmenes numerados que apareció en catorce entregas entre 1958 y 1997. Recibió numerosos premios y reconocimientos a su labor poética. Tradujo a varios poetas extranjeros, entre los que se destaca Antonin Artaud.

Poema manuscrito de Juarroz en un libro de Aldous Huxley.

Su biblioteca es la huella de un itinerario que combina varias disciplinas y campos del saber: consta de unos 15.000 volúmenes, en su mayoría de literatura —sobre todo poesía—en lengua castellana y francesa. Incluye también libros de bibliotecología, filosofía y cultura general. Algunos libros están anotados y comentados profusamente, se intercalan papeles y notas mecanografiadas y manuscritas (propias y ajenas).

Entre los libros, primeras ediciones de García Márquez y Cortázar, entre otros.

 

 

La donación fue realizada por iniciativa de su hija, Ileana Juarroz, y su viuda, Laura Cerrato, en cumplimiento de los deseos del poeta. Estará disponible a la brevedad para su consulta pública.

Una vitrina para “Tirso”, editorial pionera

Abelardo Arias y Dante Savi, Mar del Plata, 1952.

Ediciones Tirso surge a mediados de la década de 1950 por iniciativa de los escritores Abelardo Arias y Renato Pellegrini y el pintor Dante Savi. Gracias a una beca, Arias había viajado a París en 1952, donde frecuentó diversos círculos literarios y entró en contacto con escritores franceses; de estos intercambios surgió la idea de difundir algunas de su obras en castellano.

Segunda edición del clásico de Peyrefitte, 1957.

La editorial dio a conocer su primera publicación en 1957: Las amistades particulares, de Roger Peyrefitte. Sudamericana había rechazado la novela: trataba del vínculo homoerótico entre dos jóvenes en un internado católico francés y ya había resultado escandalosa en su país de origen. De hecho, la intendencia de Buenos Aires la prohibió por seis meses, pero la novela fue un éxito de ventas y se reimprimió al menos tres veces el mismo año de su publicación.

Esta primera experiencia da cuenta de la labor pionera que llevaría a cabo Tirso en la difusión de libros que abordaban temáticas homosexuales y el riesgo que esto conllevaba en una época en la que regían censuras legales y morales. El ambiente literario local respondió con miedo, indiferencia y hostilidad.

Tarjeta de negocios de Arias.

Sostenidos por la respuesta de un público secreto y ávido—y por una convicción moral única en su época— estos tres jóvenes llevaron a cabo la tarea titánica de gestionar los derechos, traducir, diseñar los volúmenes y hasta distribuir los libros de un catálogo que incluyó, entre otros, a André Gide, Julien Green, Roger Martin du Gard, Henry de Montherlant, Marcel Jouhandeau, Albert Simonin y Carlo Coccioli.

Dante Savi en su casa de Once, con Nuria Dimotta (Departamento de Archivos), Leopoldo Brizuela y el sociólogo Ernesto Meccia, 2016. Foto por Javier Nadra

 

En 2016, poco antes de morir, Dante Savi donó a la Biblioteca Nacional el archivo personal de Abelardo Arias, con abundante material sobre la gesta de Tirso. Hasta fines de noviembre se exhibe en el tercer piso de la BNMM una selección que da cuenta de la magnitud de este singular proyecto. Incluye fotografías, diarios de viaje, recortes periodísticos y algunas de las publicaciones más insignes e innovadoras de Tirso.

Horace Lannes: los años dorados del cine argentino

Horace Lannes y Amelia Bence en el Festival de Cine de Mar del Plata (1968)

El nombre de Horace Lannes—vestuarista de cine, radio, televisión y teatro—ha quedado asociado indeleblemente al del cine argentino y sus divas más insignes. Nacido en Flores en 1931, Lannes inició su carrera como vestuarista de cine en La mujer de las camelias (1953) de Enrique Arancibia. Protagonizado por Zully Moreno, el film fue galardonado con el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa. A partir de allí, diseñó el vestuario para más de cien películas que abarcaron todos los géneros y las épocas; también, a instancias de su propietario, se ocupaba de la ropa de las vedettes del Teatro Maipo.

Figurines de varios autores, clasificados por época

Lannes confeccionó ropa para Amelia Bence, Mirtha Legrand, Susana Giménez, Graciela Borges, Tita Merello, Libertad Lamarque, Mercedes Carreras, Elsa Daniel (cuyo vestido para La novia, de 1961, fue icónico y muy emulado) y Lolita Torres, entre muchísimas otras. En 2010, con motivo del Bicentenario, el INCAA y la Secretaria de Cultura auspiciaron la publicación de Moda y vestuario en el cine argentino, en el que Lannes recopila fotografías y bocetos de trabajos propios y de otros vestuaristas a los que rinde homenaje.  El proyecto del libro había sido, originalmente, una sugerencia de Tita Merello y Zully Moreno, que conocían los archivos, colecciones de fotografías, trajes y diseños de Lannes. Figurines y fotografías ilustran casi un siglo de cine argentino.

Figurines de Lannes: Iliana Calabró, Andrea del Boca y Victoria Carreras

Para Lannes, la distinción entre diseñador de moda o ropa y diseñador de vestuario es esencial. El diseñador de vestuario emplea técnicas distintas: tiene que leer el argumento, leer a los personajes y a sus antagonistas; también debe considerar qué actores representarán a esos personajes, las locaciones, el mobiliario y los horarios de filmación.

Dedicatoria de Horace Lannes

Recientemente, Lannes se acercó a la BNMM para hacernos llegar el archivo audiovisual de su gran amiga Amelia Bence y un ejemplar dedicado de su propio libro. Pronto estará disponible para su consulta.

 

Una obra inédita de Sara Gallardo

Transportaros queremos a otros tiempos, señores / donde por ser humanos, como nos, los actores,/ no es muy grande varianza la que habremos de ver,/ prestad pues las orejas por mejor entender.

Sara Gallardo en París, 1955

En 1954 —a los veintidós años, muy poco antes de empezar a escribir Enero, su primera y aclamada novela— Sara Gallardo compuso una breve obra de teatro para representar en familia, que, en copia rubricada por la autora, acaba de ser donada a la Biblioteca Nacional.

Se trata de una especie de comedia o farsa, ambientada en la Florencia del 1500, escrita con un manejo virtuoso del lenguaje, que más allá de la trama, logra divertir mezclando formas de la antigua literatura española con el giros coloquiales del lunfardo porteño .

Dramatis personae y elenco de la obra

Sara Gallardo caricaturiza la figura de varios de los miembros más célebres de su familia clave en la historia argentina, en la que se anudan, entre otros, apellidos como Mitre, Drago, Cantilo y Ordóñez, haciendo eje en la religión y las posturas políticas.

Manuel Ordoñez, que inspira a “Manolo”, el protagonista de la obra, fue abogado y uno de los fundadores del Partido Demócrata Cristiano, uno de los principales opositores a Perón por esos años y clave en la historia de su derrocamiento.

Nota manuscrita de Sara Gallardo que informa de su autoría

 

Hasta donde sabemos, estuvo entre el “público” en aquella única función, a cargo de una docena de primos tan jóvenes como la autora.

La obra estará a disposición del público próximamente.

Manucho y las Fuerzas Armadas

 

Fotografía de Manuel Mujica Lainez, con dedicatoria a Abelardo Arias, 1964.

 

Creo, melancólicamente, que la Argentina no conseguirá enderezarse hasta que se suprima el servicio militar. Sólo cuando se les quite a esos individuos oscuros, que se suponen providenciales, la posibilidad de respaldar sus ambiciones oscilantes con las marchas y contramarchas de nuestros muchachos, podrá descansar la República y construir algo útil.

 

De una carta enviada por Manuel Mujica Lainez a Oscar Hermes Villordo el 10 de agosto de 1962. El autor de Bomarzo reflexiona sobre el enfrentamiento entre “azules y colorados”, dos facciones de las Fuerzas Armadas, que tuvo en vilo a Buenos Aires durante varios días.

La carta forma parte del Fondo Oscar Hermes Villordo y la fotografía pertenece al Fondo Abelardo Arias, ambos producto de la generosa donación de sus familiares y herederos. Estas piezas pueden consultarse en el Departamento de Archivos y Colecciones Particulares