Carmen da Silva: la precursora secreta

Todo empezó con Carmen da Silva, escribe la ex presidenta brasilera Dilma Rousseff. Ella fue una gran inspiración para la autonomía e independencia de la mujer. Nuestra generación le debe mucho a ella.

El hallazgo de una veintena de cartas de Carmen da Silva en el Fondo Oscar Hermes Villordo recientemente donado a la Biblioteca Nacional, pone de nuevo en foco su figura extraordinaria.

Nacida en el sur de Brasil en 1919, da Silva se mudó en los años 40 a Uruguay y luego a la capital argentina, donde estudió psicoanálisis, empezó una larga carrera como periodista y publicó sus primeros libros. Lectora ávida de Simone de Beauvoir, regresó a Brasil en los años sesenta y se constituyó como precursora del feminismo en el país. “Publicaba artículos memorables en la revista Claudia”, recuerda Rousseff.

Carmen da Silva. Parati, Brasil, 1979. Fotografía de Oscar Hermes Villordo

 

A propósito de esta correspondencia entrañable con Oscar Hermes Villordo -en donde se menciona, entre otros, al narrador Juan José Hernández,- la señora Alice Barreto de Del Fresno, sobrina de Carmen, nos cuenta: “la relación de Carmen con Hermes y Hernández fue fraterna y profunda… Los tres pasaban largas temporadas en casa de Carmen en Rio de Janeiro en los años 60”.

 

Manucho y las Fuerzas Armadas

 

Fotografía de Manuel Mujica Lainez, con dedicatoria a Abelardo Arias, 1964.

 

Creo, melancólicamente, que la Argentina no conseguirá enderezarse hasta que se suprima el servicio militar. Sólo cuando se les quite a esos individuos oscuros, que se suponen providenciales, la posibilidad de respaldar sus ambiciones oscilantes con las marchas y contramarchas de nuestros muchachos, podrá descansar la República y construir algo útil.

 

De una carta enviada por Manuel Mujica Lainez a Oscar Hermes Villordo el 10 de agosto de 1962. El autor de Bomarzo reflexiona sobre el enfrentamiento entre “azules y colorados”, dos facciones de las Fuerzas Armadas, que tuvo en vilo a Buenos Aires durante varios días.

La carta forma parte del Fondo Oscar Hermes Villordo y la fotografía pertenece al Fondo Abelardo Arias, ambos producto de la generosa donación de sus familiares y herederos. Estas piezas pueden consultarse en el Departamento de Archivos y Colecciones Particulares