Una música infinitesimal: la poesía de Roberto Juarroz

Por Andrés Boiero, Sector de Adquisiciones

 

Comentario mecanografiado de Juarroz a un libro de Liliana Lukin

Roberto Juarroz es un poeta mayor. Un poeta vertical. La poesía de Juarroz cae a plomo desde las alturas hacia nosotros, lectores apasionados.

 
¿Qué quiero decir con “vertical”? Juarroz dialogó con lo existente a través de una aritmética particular, un lenguaje específico centrado en una línea geométrica trazada desde el espíritu hacia la lengua. Así como Héctor Viel Temperley nos enseñó a respirar un “poema”, Juarroz nos heredó una cartografía de navegación hacia nosotros mismos, una brújula, un nombrar lo naciente antes de ser capturado.

“Necesitamos a veces
descender a la nada,
Allí donde la nada
es una música infinitesimal,
lo único que se oye
cuando todo lo demás enmudece,
cuando el oído queda
completamente solo”

Poemas de Friedrich Hölderlin subrayados y anotados por Juarroz

Los poemas de Juarroz nos dan la mano, nos hacen comulgar con los infinitos planos de la realidad. Son pocos los Poetas que se atrevieron a estar tan cerca del fuego de la inmanencia. Pienso en Jacobo Fijman, en Hölderlin, en Roberto Bolaño, en Jacobo Regen. Pienso en la sombra de Juarroz atravesando los mares de Viel Temperley. Pienso en sus lecturas, en sus viajes, en sus libros.

Ejemplar las Confesiones de San Agustín, con apuntes manuscritos de sus alumnos de nivel medio y una postal con citas de Goethe

He tenido la fortuna de trabajar con la biblioteca de Roberto Juarroz, de ver sus notas, sus recortes de periódicos guardados entre sus libros, su “verticalidad”, sus dedicatorias, sus comentarios.

Juarroz es un poeta de “saltos” al vacío, un vacío abierto al encuentro con las fórmulas mágicas de lo vivo.