Olga Costa Viva: destellos de una vida

Olga con un familiar en Mar del Plata, 1931

Olga Costa Viva, académica y periodista nacida en 1928, pasó su infancia en Recoleta y en Banfield. Su padre era socio de Eduardo Retienne en la Droguería Etienne. Retienne, de ascendencia alsaciana, fue una suerte de abuelo postizo para Olga y fue quien la introdujo desde muy temprana edad en la cultura y la lengua alemana, Aprendió idiomas y baile clásico desde muy pequeña.

 

Olga Costa Viva en un viaje.

Se licenció en Letras en la Universidad de Buenos Aires y viajó a Alemania en la década de 1960 para realizar un doctorado en la Universidad de Friburgo, bajo la tutela del prestigioso romanista Hugo Friedrich, cuyo estudio acerca de la poesía moderna—Estructura de la lírica moderna—se considera un hito de la crítica literaria del siglo XX. La tesis de Costa Viva, publicada en 1968 por Alfaguara, trataba acerca de “las actitudes frente a la realidad” de Pedro Salinas, poeta, escritor, ensayista y celebrado traductor de la obra de Marcel Proust. Costa Viva pasó cerca de diez años en Alemania y siempre consideró que su estancia en este país fue una experiencia determinante en su vida.

Olga Costa Viva y Martin Heidegger en su casa en la Selva Negra, 1961.

A través un seminario acerca del poeta alemán Friedrich Hölderlin, Costa Viva conoció al filósofo Martin Heidegger.  Costa Viva y el autor de Ser y tiempo comenzaron una amistad muy intensa, que rápidamente adquirió tonalidades amorosas. Las cartas enviadas por Heidegger fueron subastadas en Sotheby’s en 2014 y contienen un poema en el que el filósofo—casado con Elfride Petri— confiesa su amor clandestino.

Los años de Costa Viva en Alemania culminaron en un dominio excelente del idioma alemán, de inestimable valor para su labor en el campo de la cultura. Formó parte de la comitiva argentina de la Feria del Libro de Frankfurt en la década del 70 y trabajó durante muchos años  como asesora literaria y en relaciones públicas de la Editorial Losada. Colaboró con diferentes publicaciones, entre ellas Panorama, La Nación, La Prensa, La Razón y el Buenos Aires Herald.

Olga Costa Viva junto a Gabriel García Márquez, sin fecha.

Gracias al aporte de Ángeles Cibiriain, la Biblioteca Nacional ha incorporado a su acervo la biblioteca y el archivo personal de Olga Costa Viva, que pronto estarán disponibles para su consulta. Cartas, fotografías, diarios, guías de viaje, manuscritos y memorias inéditas permiten reconstruir e iluminar la trayectoria de un personaje infrecuente.